Villa Pehuenia ofrece lagos, bosques, el volcán y un entorno de paisajes deslumbrantes

Actualidad - Turismo 20 de noviembre de 2022 Por Redacción
La bondades de la aldea mapuche invitan a la práctica de deportes naturales como rafting y trekking por los boscosos senderos que costean los espejos de agua crsitalina. Además es considerada como "la capital de la gastronomía" de la provincia.

Villa Pehuenia, una aldea de montaña ubicada a 300 kilómetros al oeste de la ciudad de Neuquén, hacia la Cordillera de los Andes, cuenta con paisajes majestuosos de bosques, playas de arena volcánica en lagos de origen glaciar que invitan a practicar diferentes actividades, y un volcán inactivo que se disfruta en verano y en la temporada invernal, cuando se cubre de nieve.

Esta localidad cordillerana, que se encuentra muy cerca del paso internacional Icalma, hacia Chile, es considerada la capital de la gastronomía neuquina debido a las delicias que presentan diversos restoranes, casas de té, cervecerías y algunos restobar, desde los cuales se pueden apreciar vistas privilegiadas.

La zona es conocida mundialmente por el rafting, debido a que el río Aluminé es ideal para la práctica de los deportes asociados a las aguas blancas.

Un recorrido por espejos naturales de agua cristalina

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Uno de los principales atractivos naturales de la región es lago Aluminé, cuyo nombre proviene de la lengua mapuche o mapuzugún, y su interpretación es "olla reluciente" o "que brilla en el fondo".

Sus aguas cristalinas provienen del deshielo de las montañas y, con el intenso verde de su vegetación, forman un escenario de belleza deslumbrante y calma.

El lago tiene una superficie de 57 kilómetros cuadrados (km2) y en él se pueden practicar actividades náuticas y pesca, desde embarcanes o desde la costa, además de disfrutar de la navegación en veleros, lanchas, barcos, kayaks, canoas o hidropedales.

A orillas de la zona norte del espejo de agua se encuentra el muelle turístico y paseo recreativo, que ofrece propuestas gastronómicas, culturales y recreativas.

Otro de los atractivos de la zona es el lago Moquehue, con una superficie de 21 km2 y enclavado a una altitud de 1.090 metros sobre el nivel del mar (msnm).

Sus aguas azuladas contrastan con el verde de las araucarias y permiten el disfrute de un entorno de belleza natural, que se puede apreciar desde sus playas de arena volcánica o en un recorrido a bordo de embarcaciones.

Desde el lago es posible visualizar el imponente cordón montañoso de la Bella Durmiente, conformado por los cerros Chenque Co, Colorado y Bella Durmiente.

La unión de los lagos Aluminé y Moquehue da inicio a un circuito denominado "Cinco Lagunas" o "Quechu Lafquen", donde confluyen la naturaleza y la cultura de la región.

A medida que se transita el paseo turístico entre laguna y laguna, los habitantes de los hogares de una comunidad mapuche reciben a los visitantes con sus animales, artesanías y costumbres, y les brindan la información necesaria para el recorrido y, en particular, sobre la conservación de la naturaleza del lugar.

La primera laguna es Lafquen Verde, denominada así por el color que obtiene, que refleja en sus aguas el abundante bosque desde sus costas.

Más adelante se encuentra Lafquen Matethue, la más grande de las cinco, y luego el camino lleva a Lafquen Cohiuilla, la más pequeña pero tan bella como las demás.

Lafquen Ralihuen está un poco más escondida y, tras tomar una bifurcación en el camino se llega a la quinta laguna, que es Lafquen Redonda, que invita a descubrir más rincones.

La totalidad del recorrido y su vínculo con la comunidad mapuche permite que la interculturalidad sea una experiencia real y respetuosa.

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La imponente visita al volcán inactivo

El volcán inactivo Batea Mahuida, también parte de la belleza inagotable de Villa Pehuenia, está dentro del territorio de la comunidad mapuche y desde su acceso se inicia una subida con vistas que deslumbran a medida que se asciende.

Junto al camino crecen pehuenes o araucarias de diferentes tamaños: jóvenes, que no superan los dos metros, y adultos, gigantes milenarios que pueden llegar a los 50 metros.

Durante el verano, el área funciona como un espacio de paseo y recorridos, administrado por la comunidad mapuche Puel, que entrega a los visitantes un mapa con los sitios imperdibles para visitar.

En la falda del volcán está también el parque Batea Mahuida, que en invierno se cubre de una excelente calidad de nieve y donde se pueden tomar clases de esquí y snowboard, pero que también vale la pena conocer en verano.

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El mismo camino lleva a un mirador natural que propone una vista panorámica inigualable que incluye el paisaje natural de la villa, con sus lagos Aluminé y Moquehue; penínsulas e islas; el río estrecho La Angostura, que une los lagos y lagunas y sus bosques dentro de otros circuitos; la Cordillera de los Andes de fondo y los volcanes chilenos Villarrica y Llaima, junto al imponente volcán Lanín, de la localidad neuquina de Junín de los Andes.

La laguna que se encuentra en el cráter del Batea Mahuida invita a recorrer su costa y también a hacer cima, a 2.000 msnm, desde donde se puede observar un paisaje majestuoso.

Para llegar a este paraíso patagónico, desde la Ciudad de Buenos Aires (CABA) se puede viajar en avión hasta la capital de Neuquén y luego un transporte público o particular hasta el destino, o bien tomar un ómnibus directo desde la CABA hasta Villa Pehuenia. 

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