La COP27 inició en Egipto con el acuerdo para debatir un fondo por los daños del cambio climático

Mundo - Medio Ambiente 07 de noviembre de 2022 Por Redacción
La conferencia, que reunirá el lunes y martes a unos 120 jefes de Estado y de gobierno, se perfila como un escenario de batalla entre los países ricos y pobres acerca de la financiación de ese combate contra el impacto del cambio climático.

Los países reunidos en la Conferencia de las Partes (COP27) de la ONU aprobaron este domingo debatir la creación de un fondo de daños y pérdidas por el cambio climático, al iniciar en Egipto esta cumbre dominada por la preocupación ante los fenómenos meteorológicos extremos.

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"Hemos sufrido a lo largo de este año acontecimientos (meteorológicos) dolorosos (...) Todos estos episodios representan una lección que debe ser aprendida", declaró en la apertura el ministro de Relaciones Exteriores egipcio, Sameh Shoukry, al asumir la presidencia de la actividad que congrega a casi 200 naciones.

Los desastres climáticos y el desabastecimiento energético crearon "tensiones políticas que han tenido un profundo impacto en todos nuestros países", alertó el funcionario egipcio, citado por la agencia de noticias AFP

La COP27, que reunirá el lunes y martes a unos 120 jefes de Estado y de gobierno, se perfila como un escenario de batalla entre los países ricos y pobres acerca de la financiación de ese combate contra el impacto del cambio climático.

Ante este contexto y tras años de forcejeos, los países industrializados accedieron este domingo a iniciar un "diálogo" sobre el espinoso asunto de crear un fondo mundial de "daños y pérdidas", una vieja exigencia de las naciones pobres y en desarrollo, las más afectadas por el calentamiento del planeta.

Ese "diálogo", que ahora forma parte de la agencia oficial en la ciudad balnearia de Sharm el Sheij, tiene por delante aún dos años. En 2024 deberá tomarse una decisión definitiva.

En juego están posiblemente centenares de miles de millones de dólares. Tan solo las recientes inundaciones que sufrió Pakistán este año supusieron pérdidas de unos 30.000 millones de dólares, según cálculos del Banco Mundial.

Más globalmente, las pérdidas y daños en las regiones más vulnerables de Asia, Latinoamérica, África y Oriente Medio podrían sumar entre 290.000 y 580.000 millones de dólares en 2030, y hasta 1,8 billones de dólares en 2050, según un estudio del centro de análisis Springer Open.

El ministro egipcio Shoukry hizo una aclaración importante, al afirmar que "los resultados de este punto de la agenda se basarán en la cooperación y la facilitación, y no implicarán responsabilidad o compensación".

Estados Unidos o los países europeos no quieren crear un nuevo paradigma jurídico en el que las naciones en desarrollo puedan denunciarlos y exigir indemnizaciones.

Además del fondo por daños, hay otro que ya fue aprobado, pero su cumplimiento lleva un retraso de dos años.

Los países pobres deberían recibir anualmente 100.000 millones de dólares para facilitar sus medidas de mitigación ante el cambio climático, y de adaptación (construcción de diques, inversión en fuentes de energía renovables, entre otras cuestiones)

Pero de los 100.000 millones anuales faltan unos 17.000 millones. Y la gran mayoría del dinero llegó en forma de préstamos, lamentó el ministro egipcio.

En este punto, el papel en la COP27 de África y América Latina, el sur global, puede ser clave para presionar en ese sentido.

Sin embargo, mientras Egipto y los activistas climáticos esperan que sea la COP africana, es probable que la crisis energética que afecta a Europa por la guerra en Ucrania acapare la atención y las negociaciones.

Lo que dejó la COP26

La conferencia anterior, en Glasgow, Reino Unido, en 2021, no estuvo a la altura de las expectativas en ninguno de los aspectos principales.

Se esperaba un compromiso firme de los participantes para bajar a cero las emisiones de dióxido de carbono para 2050, una meta pensada para limitar el calentamiento global a entre 1,5º y 2º para fin de este siglo en relación a la era preindustrial, tal como se acordó en la icónica COP21 de París, en 2015.

Para ello era necesario reducir un 45% de las emisiones de aquí a 2030, con respecto a 2010.

Sin embargo, los acuerdos firmados conducen a un aumento de la temperatura promedio de entre 2,4º y 2,6º, según un informe de la ONU publicado hace dos semanas.

En ese marco, un trabajo publicado este domingo por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en el marco de la COP27, remarcó que cada uno de los últimos ocho años fueron más cálidos que todos los registros conocidos hasta la fecha.

El informe es una "crónica del caos climático", un fenómeno que "se está produciendo a una velocidad catastrófica, arrasando vidas en todos los continentes", indicó el secretario general de la ONU, António Guterres, en un mensaje de video difundido en la cumbre.

"Al inicio de la COP27, nuestro planeta nos está mandando una señal de alarma", alertó Guterres.

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El año 2022 será "solamente" el quinto o sexto más caliente que se conoce, a partir de los registros oficiales, y eso "gracias" a la influencia inhabitual, por tercer año consecutivo, del fenómeno oceánico La Niña, que provoca un descenso de las temperaturas en algunas regiones del planeta, indicó la OMM.

La Niña "no está invirtiendo la tendencia a largo plazo; es solamente una cuestión de tiempo antes de que llegue un nuevo año más cálido", insistió la agencia especializada de la ONU.

La evaluación definitiva llegará en 2023, pero la OMM ya advirtió que "los ocho años de 2015 a 2022 serán probablemente los más cálidos registrados" hasta la fecha.

La temperatura media durante la década 2013-2022 está estimada en 1,14°C superior respecto a la era preindustrial, en comparación con 1,09°C registrados durante el periodo 2011-2020.

Los expertos afirman que cada décima de grado más de la temperatura tiene un efecto multiplicador en los episodios meteorológicos virulentos.

La COP27, que se celebrará hasta el 18 de noviembre, incluirá el próximo lunes una reunión cumbre a la que asistirán unos 125 mandatarios del mundo, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el de Brasil, Jair Bolsonaro.

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció que tiene intención de viajar, en respuesta a la invitación de la presidencia egipcia de la COP27, aunque no participará del foro de líderes, que queda reservado para los jefes de Estado en ejercicio.

Las ausencias más destacadas son la del presidente ruso, Vladimir Putin, y el chino, Xi Jinping, cuyos países son dos de los principales contaminadores del planeta, junto con Estados Unidos, la Unión Europea, India y Japón. 

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