Acuerdo con el Fondo: Fernández ventila que cerrará sin mayor ajuste en las tarifas

Política 28 de febrero de 2022 Por Redacción
Con la negociación técnica abierta, a horas de hablar al Congreso y con internas en el Gobierno, el Presidente dio a entender que intentará cumplir con la reducción del déficit fiscal aplicando otras recetas. Los limitantes internos y el conflicto ruso-ucraniano complejizan la negociación.

Ajustar, y dónde ajustar, esa es la cuestión. Cómo llegar al 2,5% de déficit primario es el principal dilema y la cuestión que hoy agrieta el esperado entendimiento entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se encuentra en la recta final y demanda una pronta solución para ser rápidamente tramitado en el Congreso.

El fin de semana de Carnaval, que marcó la última escapada del verano para miles de argentinos, no corrió para el ministro de Economía, Martín Guzmán, que se mantuvo el fin de semana en permanente contacto con el presidente Alberto Fernández para ajustar las clavijas y pasar la tijera por áreas del gasto primario corriente, ya que el Fondo exige garantías de que el Ejecutivo cumplirá el sendero fiscal pactado. 

En ese contexto casi de total sigilo en el equipo económico, el Presidente también debió moderar el fin de semana la ansiedad de los propios aliados sobre el mensaje que debe dar el martes en el Congreso, en la apertura de las sesiones ordinarias. Para llevar calma, Fernández avisó que mantendrá a toda costa un esquema de tarifas casi aplanadas para los sectores medios y bajos.

El contexto en el que se debe cerrar la negociación para nada ayuda a mantener la pretensión presidencial. La invasión de Rusia a Ucrania, y las retaliaciones que imponen Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea (UE) provocaron una suba de las commodities energéticas, sobre todo petróleo y gas, que la Argentina importa cada año para cubrir la escasez de la producción. 

GUZAMNYASESORES

Números que no cierran

El año pasado, la Argentina importó Gas Natural Licuado (GNL) por alrededor de u$s 1100 millones, con el millón de unidades térmicas (BTU) costando aproximadamente u$s 8,50. Hoy cotiza a más de tres veces ese valor. La Argentina no mejoró su matriz energética y el gasoducto Néstor Kirchner para interconectar Vaca Muerta con los centros de consumo apenas es un sueño.

Bajo este panorama, el déficit sería de no menos de u$s 4500 millones. Esto ya ha motivado a la Secretaría de Energía a rever el esquema de quita de subsidios y, eventualmente, profundizar el recorte y ampliar el universo de afectados.   

La intransigencia -si acaso es tal- de la Casa Rosada obedece a varias razones. En el Gobierno ya no hay dudas de que el ajuste del gasto primario practicado en 2021, mientras se negociaba con el Fondo pero sin acuerdo con éste, es uno de los principales factores que llevaron a la derrota electoral en los comicios legislativos. El Gobierno sabe que, con salarios carcomidos por inflación, no hay margen para presionar los ingresos con tarifas si acaso pretende no deprimir el consumo.

La otra limitante es la propia resistencia interna. El Frente de Todos no sanó las heridas que abrió el entendimiento anunciado a comienzos de mes, y el portazo de Máximo Kirchner. Fernández maniobra evitando un golpe interno de su vicepresidenta, Cristina Kirchner, que por ahora "ayuda" manteniendo el silencio. Sabe que La Cámpora y el kirchnerismo duro se opondrán cuando el memorándum técnico de entendimiento llegue a Diputados, y que se aprobará con la cuarta parte del bloque propio absteniéndose o votando en contra. 

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